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Por Giannina Ojeda (Tercer eje)

(*) Imágen propia
¿Los pobres llegan a la tecnología?


La imagen muestra a un joven de clase media baja, el cual se encuentra en su primer contacto con una computadora.

Silverstone, en el capítulo 11 «La Comunidad» de ¿Por qué estudiar los medios?, escribe lo siguiente: «Sentimos la necesidad de pertenecer. Y necesitamos la confirmación de que realmente pertenecemos.» Una persona excluida, por la falta de educación y capacitación que posee, no logrará «pertenecer». En el año 2006, Rosalía Winocur escribió: (en México) «el Estado ha generado una serie de iniciativas de desarrollo computacional para los jóvenes».Una medida similar es la que se necesita en Argentina, no basta con en plan que se centra en la entrega de Notebook’s sin que haya una capacitación previa.

Por otro lado, esta autora remarca que «respecto a los usos, competencias y preferencias en la red, los jóvenes provenientes de sectores populares mostraron las mismas destrezas y habilidades que los de clase media»; esto quiere decir que, por más que no tengan un fácil acceso a las tecnologías, tampoco están exentas de ellas.

De acuerdo con las palabras de Winocur, cito lo siguiente: «los jóvenes internautas reniegan de los encasillamientos a los que son sometidos en el mundo real, particularmente los que los condenan a la estigmatización, rechazo o marginación, negándoles oportunidades de integración, participación y ocupación plena en muchos ámbitos significativos de su vida cotidiana»; esto podría asociarse al anonimato que hace Internet de cada internauta (puede utilizarse información falsa sin inconvenientes). Es una forma de «esconderse» y crear una realidad virtual que nada tenga que ver con la vida real.

Por su parte, Roxana Murduchowicz en Los jóvenes y las pantallas: nuevas formas de sociabilidad, dice que «la relación de los jóvenes y las pantallas no puede abordarse sin tomar en cuenta las brechas sociales que existen entre los jóvenes “conectados” y los “desiguales y desconectados”» (éstos últimos, carentes de domicilio fijo, documento de identidad, de crédito, de acceso a la información y dinero); si esto se asocial a la accesibilidad, puede agregarse una frase de Barbero «lo que el ciudadano necesita del sistema educativo es que lo capacite para poder tener acceso a la multiplicidad de escrituras y discursos en los que se producen las decisiones que tanto lo afectan en los planos laboral, familiar, político y económico».

En resumen: los que pertenecen al sector popular son marginados; no cuentan con una adecuada capacitación para manejarse con las tecnologías; esto trae como consecuencia su exclusión y, por ende, un muy pequeño contacto con la globalización (los que les pueden proporcionar medios como la televisión: informarse de acontecimientos ocurridos en cualquier parte del mundo, por ejemplo).

Aquí, los sectores pobres de la sociedad están más desprotegidos que nunca a falta de inclusión por parte del Gobierno. Esta claro que la globalización llega a todos los rincones del mundo, pero no a todos los de la sociedad.



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